CUENTO: EL MONJE QUE VIVÍA EN EL PASADO
De la misma manera, muchas veces insistimos inconscientemente
en quedarnos “atorados” en el pasado. No nos permitimos dejar ir lo que nos
molesta del ayer, y lo llevamos cargando por la vida, dándole una importancia
de la que carece en el presente. Fíjate en esta historia:
Dos monjes Zen cruzaban un río cuando se encontraron con una mujer muy joven y hermosa que también quería cruzar, pero tenía miedo. Así que un monje la subió sobre sus hombros y la llevó hasta la otra orilla.
El otro monje estaba furioso. No dijo nada, pero hervía por dentro. Eso estaba prohibido. Un monje budista no debía
tocar a una mujer y este monje no sólo la había tocado, sino que la había llevado sobre los hombros.
Recorrieron varios kilómetros. Cuando llegaron al
monasterio, mientras entraban, el monje que estaba enojado se volvió hacia el otro y le dijo:
–Tendré que decírselo al maestro. Tendré que informarle
acerca de esto. Está prohibido.
– ¿De qué hablas? ¿Qué está prohibido? –respondió el otro.
– ¿Te has olvidado? Llevaste a esa hermosa mujer sobre tus hombros –expresó el primero.
El monje increpado se rió y contestó:
–Sí, yo la llevé. Pero la dejé en el río, muchos kilómetros atrás. Sin embargo, tú todavía la estás cargando.
Como el monje del cuento, gastamos nuestra energía en
quejarnos de lo que fue, en arrastrar nuestro pasado en lugar de ver las
situaciones desde una nueva perspectiva. No nos damos la oportunidad de crear
nuestra propia vida en el presente, momento a momento.
Autor: DESCONOCIDO

